lunes 30 de enero de 2012

No es lo mismo.

No es lo mismo un dibujo que piel,
(que tu piel),
que tu mano en mi muslo,
o los sueños, arcones de blues;
o las razones del mar que susurran el mundo
en azul y en profundo.
No es lo mismo ser jazz
que ser ojos, reflejo de cualquier madrugada
para volver volar con recuerdos de ti.
O volver a tu almohada
y observarte respirar por la noche y con calma.
No es lo mismo ser sur que horizonte, que luz,
que un montón de personas que aún no se conocen.
No es lo mismo ser dueño que libre o que grito escogido,
no es lo mismo esa flor que perfuma mentira y podrido,
que escucharte la voz
y arrancarle al reloj las horas a segundos.
No es lo mismo ser día en Valencia o noche en Mérida,
o ser bosque que duda, o la lluvia a su ritmo.
No es lo mismo ser yo derrumbada de mí
en rincones sin voz,
que ser tú siendo dos
para traerme otra vez
risas en los bolsillos.

martes 10 de enero de 2012

A mis padres.

Sé el significado de las palabras. No sé cómo sé eso, pero lo sé. No es algo que se aprende, se vive.
Vivir. Ya sé del ritmo de la gente y de los errores; de la libertad y del viento; de las noches en las que no se duerme y de los días en los que no se tienen sueños.
Ya sé que hay mucha gente y muchas formas de mirar y de reírse; y de llorar también.
Antes pensaba que no estarían orgullosos si no alcanzaba tal o cual cosa, ahora creo que la única manera de que estén orgullosos es que yo sea feliz.
Vivir es una palabra enorme y eso me lo enseñaron ustedes. Como lo del respeto. He pasado una época de alfileres y cuando me los quite todos voy a darme cuenta de que no tengo que preocuparme por quienes quieran clavar alfileres.
Seguir. Porque están aquí dentro y eso es algo que quien no los haya conocido no va a poder entender. Porque el tiempo es un regalo y no necesitamos nada más que usarlo. Y es así. No dejo de luchar y eso quiero que lo sepan. Ya sé que a veces se hace algo cuesta arriba y en esos momentos es cuando más los echo de menos. Pero también están los momentos en los que parece que va a ser siempre así de fácil.  Y otros en los que vuelo, aunque no sé bien cómo lo hago.
Soñar. Porque si no, ¿para qué?
Reír. Porque hay muchos motivos.
Querer. Porque sabemos cómo hacerlo.
Amar. Porque un día me cogieron en brazos cuando se me cayó el mundo encima y ahora sé que hay gente dispuesta a cogerme en brazos si es que se me vuelve a caer.
Seguir. Porque parar es morirse. 
Y vivir. Porque vivir es una palabra enorme, y eso me lo enseñaron ustedes.

martes 20 de diciembre de 2011

Distancia.

Aprender

a convivir

con el peso de tu ausencia,

con el dolor del silencio

en los hombros,

con los días

de una vida tan normal

que intento adornar

como si fuese una fiesta.


Y soñar,

que se construyen

montañas

contagiándote con mi manera de reírme

y tú, de lejos, sabes

que ese sonido es tuyo.


domingo 18 de diciembre de 2011

Colores.

Puedo pintarle colores al carmín,
a los lápices  y a las crayolas.


Puedo dibujarte sonrisas con un pincel,
pintarte besos con los dedos,
incluso puedo colorear el cielo.


Lo que no puedo
es borrar el gris de las personas.


Pero a ti,
a ti te veo de colores.

viernes 16 de diciembre de 2011

Aún estás.

Ayer no viste como yo también moría
once horas por la noche y hoy no quise despertar.
No te diste cuenta de que fui mar
durante tu entierro;
tú no sabías que yo enterraba contigo
la sonrisa de muñeca que pintabas en mis labios.
“No pasa nada, no pasa nada, no pasará”,
hasta que me rompí por dentro
y el corazón saltó en pedazos
y tú ya no estabas para curarlo.

Hoy un río lleva tu nombre
y yo dejé de ser niña y me convertí en la sombra
de una pena  que no merecía,
mirando hacia el cielo para encontrarte
y presentarte los por qués que me dejaste huérfanos.

“Nunca me ha gustado
que me hables de la muerte, abuelo”
Siempre supe por qué no quería llegar a eso,
pero es que a veces llega
y no nos deja elegir ni un paso.

Miré el cielo y se oyó el silencio
que aún me da más miedo
y entre tantas nubes no logré encontrarte.
Las mismas nubes donde pasábamos las tardes
buscando formas e incluso canciones.
Esas nubes donde jugábamos
mientras nos escondíamos de mi madre.

El patio se está cayendo,
y oigo Valencia sentada entre mis propios brazos,
cada vez más fuerte, cada día más real.
Mientras tú me has pintando el corazón
con las frases más hermosas
para que no olvide nunca
que todas ellas son mías.

Siempre empiezo y acabo mirándote,
veo las naranjas que vuelven a crecer en las ramas
y el sonido de las tardes que se apacigua en mi pecho.
Y cuando oigo tus pasos de vuelta
cierro mis ojos y acabo mirándote.

lunes 12 de diciembre de 2011

Me volvieron a decir.

Me volvieron a decir que me calle y sea dulce para conseguir lo que quiero.
Me volvieron a decir que ser inteligente es asentir como si no tuviera mi propia forma de ver el mundo.
Me volvieron a decir que para hacer que la cosa cambie tengo que hacer como si nada, agachar la mirada y adaptarme al sistema.




Pero les he vuelto a decir que no quiero.